Diario de verano 1 (4/6/16)
Si he de empezar, he de ser sincero. La verdad es que el origen de este diario no solo es poco original (quién no se ha propuesto alguna vez, al principio de un verano, llevar una relación escrita de sus ocios y viajes), sino que además es bastardo. Y lo es porque la idea ni tan siquiera es mía en su paternidad, sino que es inducida, derivada, como inseminada desde otra parte o lugar. Esa parte o lugar es otro libro: la reedición de Los autonautas de la cosmopista , de Julio Cortázar y Carol Dunlop. Un libro de viaje, un libro a cuatro manos, un libro misceláneo, un libro de primavera/verano… Pero un gran libro como todos los que escribía el maestro. Pues bien, autonauta sedentario, más que lejos de los paisajes y de los “paraderos” de la autopista París-Marsella y sin una expedición científica que contar, a mí se me ocurrió empezar este diario. Ahora bien, puestos ya a la tarea, pero con el convencimiento moral de que todas las advertencias previas deben ser hechas, he de adverti...