Ante una nueva jornada
Aparecer, mostrarse a uno mismo, lejos de exhibicionismos narcisistas, sin humildades de sacristía pero tampoco con orgullos excesivos. Simplemente mostrar lo que uno escribe, lo que uno lee, lo que uno vive. Esa y no otra es la modesta intención de esta bitácora que, como tal, no deja de ser un cuaderno, un lugar misceláneo por naturaleza donde podrá tener cabida cualquier cosa que pueda interesar a alguien como yo, tocado por el mal de la literatura. Pero también algo provisional en su propia concepción, un algo que, como toda obra, se irá haciendo día a día, paso a paso, sin tener prefijado ayer la orientación que tomará mañana, un poco también como la literatura, un poco también como la vida. Bien pensado, iniciar un proyecto como el de esta bitácora tiene bastante que ver con reiniciar un camino, y digo reiniciar porque estoy convencido de que nada nace de la nada, de que todas las cosas, y nosotros entre ellas, inician siempre su andadura desde un punto que jamás es el origen,...