La dificultad de mirar desde arriba
La dificultad de mirar desde arriba radica en el problema de las distancias. Apenas se separa uno de la realidad de las cosas, y ya empieza a entrar en juego la acción engañosa de las perspectivas. Para evitarlo – eso podría pensar una inteligencia lógica y lúcida – nada mejor que permanecer pegado al mero ocurrir de los sucesos, ajustarse como una segunda piel a lo acontecido para ver si deviene acontecimiento. Sin embargo, por muy lógico que sea el razonamiento, por mucho que parezca la necesaria consecuencia de sus premisas, la experiencia, la terca y descorazonadora razón empírica, nos dice que los resultados de tan loable y abnegado esfuerzo no suelen ser más fiables que los que se obtienen desde la separación y el alejamiento; quizás por la sencilla razón de que la cercanía, por muy radical que esta sea, no puede dejar de ser una distancia y, como tal, pese a sus pretensiones de validez y fiabilidad, también se halla aquejada del mal de las perspectivas. Lo dich...