Escritores
Al llegar, la sala está casi vacía. Es temprano aún y puedo escoger. Elijo un lugar en la parte de atrás y un poco hacia un lado. El mejor sitio para ver sin ser visto. De todas formas no creo que me reconozca, ha pasado mucho tiempo. Un aluvión de años en realidad. Y yo he cambiado: las arrugas, las bolsas de los ojos, la barriga que me excede y este andar cansino, cansado. Qué lejos queda todo. Qué lejos aquellos primeros años de universidad, el mundo que se abría como una amante fresca, joven y generosa. Las ilusiones intactas, los amores urgentes, las ganas siempre a flor de piel. Fue entonces, en la época del taller. El taller de escritura creativa de Diego Blanco. Queríamos ser escritores o poetas o guionistas de cine, o todo a la vez. Todavía recuerdo la primera vez que aparecí por allí. Él ya estaba y Elena también. Diego nos sentó en círculo como para una puesta en común y me pidió que me presentara, luego hizo lo propio con el resto de las personas sentadas en si...